viernes, 3 de febrero de 2017

Reportaje


MINORÍAS MUSULMANAS Y JUDÍAS     

Los tres grupos coexistieron pacíficamente durante parte de la Edad Media, pero desde finales del siglo XIV las minorías musulmana y judías, especialmente esta última, tuvieron violentas persecuciones que hicieron difícil su vida en el territorio que antes les había acogido con cierto nivel de tolerancia.

La convivencia de las tres culturas fue, sin duda, un elemento enriquecedor para la cultura hispana, pues cada una de ellas aportaba elementos esenciales que complementaban a las otras dos. Una de sus obras más evidentes fue la que salió de la Escuela de Traductores de Toledo, lugar de encuentro de sabios e intelectuales de las tres culturas.    

Minoría musulmana:
Talayuela y Almendralejo se caracterizan por una economía dependiente del cultivo del tabaco y por su acogida a gran número de inmigrantes, especialmente marroquíes. Del total de inmigrantes el 93,23 % son ciudadanos marroquíes, seguidos en menor proporción por ecuatorianos, argelinos, senegaleses, portugueses, etc. Unos inmigrantes extranjeros que, al ser en su inmensa mayoría marroquíes, practican la religión musulmana y el tipo de vida que ello implica, aunque ello no menoscabe de modo alguno una integración que se va produciendo en la sociedad de Talayuela y Almendralejo con la población preexistente. La población de Talayuela ha sido conocida durante estos años como la “Babel extremeña”, por su alta concentración de población inmigrante y el elevado grado de integración de la población autóctona con aquella


MInoría judía:
La historia de los judíos en Marruecos no es lineal ni simple, es producto de un mestizaje cultural. En ese país el judaísmo se ha caracterizado por lo que el historiador judío-marroquí Haim Zafrani le gustaba llamar una “doble fidelidad” hacia la sociedad marroquí y hacia el conjunto del mundo judío. Y es que los judíos marroquíes han efectuado un verdadero intercambio cultural con la inmensa comunidad musulmana con la cual han convivido y ello a pesar tanto de las diferencias religiosas, como de las épocas de alternancia de tolerancia con otras de rechazo y persecución que se han extendido a lo largo de unos dos mil años.Pero esta larga estancia de fuertes comunidades judías en Marruecos ha sufrido un enorme cambio a partir de mediados del siglo XX. Desde los años 50 y 60 los judíos fueron abandonando de manera gradual pero continua las ciudades marroquíes, se exiliaron para iniciar sus vidas en países como Israel, Francia o España. Históricamente los judíos padecieron muchas dificultades y, como en otros países árabes, se les consideraba infieles, con todos los hándicaps que ello conllevaba. El estatus de los infieles en el Islam estaba regulado por una ley llamada la Dimma. Y en Marruecos los judíos debían vivir en barrios específicos llamados mellah, usando vestimentas distintas, incluso hubo un tiempo en el que debían caminar fuera del mellah descalzos o con sandalias especiales. Pero frente a una Europa en muchos casos más violenta y destructiva con los judíos, los que vivían en los países árabes, como Marruecos, aceptaron estas reglas, consiguiendo a veces prosperar en importantes comunidades. Actualmente permanecen pocos judíos en Marruecos, al igual que en todo el mundo árabe, y existe un peligroso antisemitismo, como también ocurre en Europa.


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